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Este disco fue grabado por Los Calchakis en el año 1985, siendo el último que publicarían en vinilo y casette. Y marca un punto de inflexión importante en la carrera del grupo, por dos razones.
La primera de todas estas fue el hecho de que fue el único disco del grupo en el que su formación se componía de seis miembros. Esto obedeció en un primer momento al deseo de Calchakis de sonar en los conciertos como suenan en los discos, cuestión que –en su caso, y sin ningún ánimo de crítica- no ha sido posible porque suelen hacer orquestaciones que en directo necesitarían, como poco, seis músicos. Huelga decir que, salvo en este disco, el grupo ha estado casi siempre formado por cinco miembros, desde que publicaron Misterio de los Andes. La posibilidad de grabar con dichas orquestaciones es posible debido a las tecnologías de grabación y mezcla multipistas.
La segunda fue que significó el retorno definitivo –hasta su fallecimiento en 2019- del chileno Sergio Arriagada, uno de los últimos directores del grupo, en el que había permanecido anteriormente entre 1968 y 1977.
Como otros discos de Los Calchakis, podríamos dividir este en dos partes. La primera, y más importante, está formada por canciones compuestas y escritas en homenaje a la fauna de los países andinos.
Aun encontrando canciones dedicadas al colibrí (siendo este un pasillo ecuatoriano del mismo nombre compuesto por Aldo Ariel Breitenbruch (“Cuimbaé”), el aguilucho (idem de Lucio Saavedra Quiroga), Los Halcones (marcha tradicional de un territorio colombiano que los Incas lograron someter) y las palomas (con el triste tradicional argentino “Dos Palomitas” y un yaraví con fuga de albazo ecuatoriano de Sergio Arriagada llamado “Urpillay”, que significa Mi Paloma), el cóndor es el ave más homenajeada en este disco.
Por otra parte, es lógico que sea el cóndor el animal más homenajeado, pues es considerado el símbolo por excelencia de los países andinos, claro está, junto al Macchu-Picchu. Dicho homenaje lo completan tres canciones muy distintas. La primera de todas estas –y, con seguridad, la más importante del folclor andino- es El Cóndor Pasa, zarzuela peruana compuesta por Daniel Alomía Robles de la que –como en esta ocasión- se suele interpretar solo la canción final, la cual se compone de tres ritmos: un yaraví (al principio), un fox trot (pasaje intermedio) y una fuga de huayno (al final). Hay que mencionar que, muchas veces, los grupos sudamericanos se saltan el fox trot de en medio y solo interpretan el primer y el último ritmo, pero, en este disco, Los Calchakis han incorporado la parte intermedia debido a que fue descubierta por Héctor Miranda en un viaje que había hecho recientemente a Argentina, tras haber pasado once años sin pisar su país.
La segunda es “Amigo del Cóndor”, un tema con texto de Héctor García Miranda “Calchay” y música del grupo boliviano Los Payas. Por último, la tercera (El Vuelo del Cóndor) sigue un esquema de yaraví-huayno-yaraví, ha sido escrita por Calchaÿ y por Ana María García Miranda “Huaÿta”, y su música es tradicional del folclor boliviano.
La segunda parte de este disco está formada, por último, por cuatro canciones más. La primera de todas ellas es, como su nombre indica, una Siklla. Este es un ritmo que tiene por objetivo el escarnio del sistema de “justicia” de la época de la conquista de Sudamérica. En esta canción instrumental, la música es, de nuevo, tradicional boliviana.
La segunda (“La Bikina”) es una canción compuesta y escrita por el mexicano Rubén Fuentes Gasson que aquí se presenta en modo instrumental, y que Los Calchakis han incluido a modo de homenaje a México, país en el que cosecharon un rotundo éxito. La tercera (“Los Reyes Magos”) es un taquirari perteneciente a la Navidad Nuestra, obra musical argentina compuesta por Ariel Ramírez y escrita por el poeta Félix Luna. Por último, la cuarta (con la que, no obstante, comienza este disco) es un carnavalito con texto de Calchaÿ, compuesto por el boliviano Gilberto Rojas, y se llama “Naranjitallay”, canción que ha contado con los arreglos de Aldo Ariel (Cuimbaé) y Osvaldo Montes (ex miembro del grupo que ha destacado como compositor de bandas sonoras para películas).
El Vuelo del Cóndor es un paso hacia adelante en la evolución del grupo, como siempre. Pero, por una vez, me gustaría hacer una mención especial a una de las personas que han hecho posible este disco, y casi todos los de Los Calchakis. Hablo de la productora de este disco, Ariane Ségal.
Ariane Ségal nació en París, allá por el año 1917. Antes de fundar el sello Arión trabajó en la filial francesa del sello Ricordi. Al fundar Arión se llevó a su equipo de Ricordi, entre cuyos miembros –si no me equivoco- estaba Don Claude Morel, quien además de ser el director artístico de Arión fue, como técnico de sonido, un auténtico pionero a la hora de introducir sonidos de la naturaleza en grabaciones musicales, algo que nadie o casi nadie hacía en aquella época.
Ariane Ségal logró que Arión tuviera una importancia enorme por varias razones. Fue no solamente pionera en apostar por las músicas del mundo, mucho antes de la existencia de sellos como Putumayo, sino a la hora de enaltecer cada disco con textos explicativos, algunos de los cuáles han ayudado a un servidor a comprender el folclor sudamericano. Textos y fotografías que, en muchos casos, convirtieron muchos de sus fonogramas en auténticas joyas. Fue también una ardiente defensora del folclor francés, desconocido fuera de territorio galo, y gracias a un acuerdo con CBS logró que Los Calchakis, Los Guanacos, Martín Torres y otros artistas de todo el mundo pudieran esparcir semillas a lo largo y ancho del orbe.
Sin embargo, las cosas empeoraron para este sello a mediados de los 80. El formato cd estaba desplazando al vinilo a marchas forzadas, y Arion no podía afrontar económicamente el cambio. Ségal se vio obligada a vender su compañía al sello que distribuyó muchos de sus discos en Italia: Ducale. Finalmente, años después de que Mariola Ostrolenk asumiese la presidencia de Arión, Ariane nos dejó.
Formación de Los Calchakis en este disco, de izquierda a derecha y arriba a abajo:
Aldo Ariel
Héctor Miranda (fundador del grupo, autor de la portada y contraportada de este disco)
Sergio Arriagada
Joel Francisco Perri
Alberto Rodríguez
Lucio Saavedra
Osvaldo Montes (fuera de foto, arreglista en Naranjitallay).
¿Qué es un buddha bowl?
Los buddha bowls son una variedad de ingredientes incluidos todos en un solo bol. Todos ellos alimentos especialmente sanos y muy nutritivos. Hay dos teorías una que su nombre hace uso a la similitud que tiene con la forma de la barriga de buddha y la otra es que los monjes budistas iban recibiendo comida de la gente haciendo así una variación alimenticia.
¿Cómo se hace un buddha bowl?
Para hacer un buddha bowl primero básicamente se le echa una crema de verduras, de legumbres, de humus o de arroz negro integral, y si es postre un yogurt griego o algún tipo de batido de cualquier fruta.
Luego se le decora con varios ingredientes de varias texturas, sabores y colores, como piezas de verduras, piezas de frutas, o frutos secos. En postres se pueden poner virutas de coco de chocolate sin azúcar o frutas cortadas.
Espaguetis de calabacín con arroz integral
Ingredientes:
- 1 Calabacín
- 2 Zanahorias
- 2 Patatas
- 1 vaso de Arroz integral
- Zumo de un limón
- Pizca de sal
Para decorar:
- Aguacate
- Lechuga variada con rucula
Utensilios:
- Rayador de verduras en fideos
- Cazuela grande para verduras
- Cazuela para arroz
- Cuchillo
- Pelador de verduras
- Colador de arroz
- Bol de coco
Cómo se hace:
Cogemos el arroz integral y lo ponemos en una cazuela con agua y dejamos 20 min que se haga. Mientras el calabacín, las zanahorias y las patata los lavamos con agua y luego los pelamos. Vamos rayando todas las piezas en el rayador de verduras en el modo fideos.
Ponemos a hervir en una cazuela grande agua con todos los fideos rayados y dejamos que se hagan durante unos 15 min.
Ponemos en un colador el arroz y escurrimos. Apartamos en un plato y ponemos en el colador los espaguetis de verduras, escurrimos y ponemos en un plato.
Abrimos un aguacate cortándolo con un cuchillo en cuadraditos.
Colocaremos en el bol poco a poco todos los ingredientes de un modo vistoso. Primero los espaguetis, luego el arroz y a los lados la lechuga y los trozos de aguacate. Por último aderezamos con el zumo de limón por encima y una pizca de sal.
Espinacas con hummus de remolacha
Ingredientes:
- Medio tarro de espinacas cocidas
- Medio tarro de garbanzos cocidos
- media remolacha cocida
- 2 cucharadas grandes de aceite de oliva
- Zumo de medio limon
- 1 pizca de sal
Para decorar:
-
Zanahoria rayada
-
Nueces
-
Aguacate en láminas
- Nueces
para rayar
Utensilios:
- Cazuela
- Cuchillo
- Batidora
-
Pelador de zanahoria
-
Rayador de zanahoria en espiral
- Rayador de nueces
Cómo se hace:
Cogemos las espinacas, las escurrimos, lavamos y las
ponemos en el vaso de la batidora y batimos.
Nos ponemos a rayar nueces en un rayador.
Escurrimos, lavamos los garbanzos y los metemos en el vaso de la batidora junto con la remolacha cortada en piezas, el aceite, el zumo de limón y una pizca de sal y batimos hasta crear una crema homogénea. Ponemos en el bol a un lado la crema de remolacha y a otro lado las espinacas en crema. Decoramos con la zanahoria rayada, el aguacate en láminas, colocamos unas nueces y espolvoreamos las otras nueces. Aderezamos todo con zumo de limón y una pizca de sal.