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lunes, 1 de junio de 2026

DARVAZÁ: LA PUERTA AL INFIERNO

El mundo es un auténtico pozo sin fondo en lo que a lugares se refiere. Algunos de estos son conocidos por la humanidad, y otros son tan peligrosos que su mera existencia representa, a todos los niveles, un desafío que trae de cabeza a gobernantes y científicos. Tal es el caso de uno de los cráteres más famosos: el Pozo de Darvazá.


Al Detalle

Este es un cráter situado en Turkmenistán, concretamente en el desierto de Karakum, a poca distancia de Asjabad. Es una atracción turística, y se encuentra dentro de la Reserva Natural Estatal de Karakum Central. Esta reserva natural fue creada como tal por el gobierno turcomano a fin de gestionar la llegada de turistas y proteger el ecosistema de esa zona. Hay que mencionar que el desierto de Karakum ocupa el 70% de Turkmenistán, ocupa 284.900 km2 y es el décimo desierto más grande del mundo.




Si bien resulta de un atractivo turístico innegable, este paraje tiene ciertas deficiencias en lo que al turismo se refiere. No hay cerca del cráter zonas ampliamente pobladas, sino algunas yurtas (viviendas tradicionales turcomanas), con lo que algunos turistas acampan en las inmediaciones de este pozo a fin de verlo brillar por la noche, lo cual, según algunas fuentes, resulta de una belleza espectacular. El gas natural que emana este volcán alcanza la friolera (valga la redundancia) de 400 grados. La existencia del pozo de Darvaza es realmente positiva para Turkmenistán, dado que este país solo suele recibir unos 6.000 turistas al año, cifra irrisoria si se tiene en cuenta que muchos países reciben más de 5.000.000 de turistas cada año.


Turkmenistán es un país con pocas visitas turísticas


La historia de este cráter comenzó en 1971. En ese entonces, un grupo de geólogos soviéticos se encontraba en el desierto de Karakum buscando petróleo y gas natural. Mientras taladraban la tierra en busca de esas preciadas materias primas tuvieron un incidente que les hizo descubrir una cueva de metano. Por miedo a que se liberasen gases tóxicos decidieron prenderle fuego, con la esperanza de que se apagaría en solo unos días. Hoy, ese fuego continúa presente, aunque, al parecer, su futuro peligra.


Desierto de Karakum


Según imágenes obtenidas por satélite, en los últimos años, el fuego de su interior ha perdido un 75 de intensidad. Según ciertos medios, el gobierno turcomano ha expresado su intención de apagarlo o mitigar las llamas a fin de proteger el medio ambiente, aunque algunos científicos ya han alertado a ese Gobierno de que podría tener consecuencias imprevistas. Sería un triste final para un lugar conocido como la “Puerta del Infierno”.

Pese a las buenas intenciones del gobierno, no hay que pasar por alto un detalle que ya ha salido a la luz, y es que, en caso de apagarse el fuego, este cráter seguiría conteniendo metano. Los efectos de este gas podrían ser demoledores, dado que debido a la combustión se transformaría en CO2, lo cual aumentaría en un 30% el temido y nefasto efecto invernadero.

Este cráter es una fuente de abundante gas natural. Tanto es así que se cree que es la cuarta reserva de gas más larga del mundo. Si bien los turistas están protegidos por una valla que evita caídas accidentales, no obstante, sigue siendo realmente peligroso acercarse demasiado al cráter, dado que, a veces, se desmorona el suelo arenoso que lo rodea.

 

 

           

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